
Cierro los ojos,
un escalofrío recorre por mi cuerpo al recordar aquellos momentos,
y un suspiro, un suspiro desconcertado, atemorizado...
Los ojos de una joven derramando sangre, una vida perdida,
una imagen rota en mil pedazos;
veo un vacío, un vacío inmenso,
una mirada degollada,
veo un corazón que no late, que se muere lentamente,
siento que grita, pero nadie lo oye, una voz en vano;
siento tus manos.
Tus caricias que arañan el alma,
un beso que muerde mis labios, llenos de lagrimas que ahogan;
Cierro los ojos,
puedo verme hallada en el suelo,
riendo falsos amores, amores que esconden veneno
¿Cómo parar el tiempo?
Abro los ojos...
No puedo,
demasiado tarde...
huele a muerte.
un escalofrío recorre por mi cuerpo al recordar aquellos momentos,
y un suspiro, un suspiro desconcertado, atemorizado...
Los ojos de una joven derramando sangre, una vida perdida,
una imagen rota en mil pedazos;
veo un vacío, un vacío inmenso,
una mirada degollada,
veo un corazón que no late, que se muere lentamente,
siento que grita, pero nadie lo oye, una voz en vano;
siento tus manos.
Tus caricias que arañan el alma,
un beso que muerde mis labios, llenos de lagrimas que ahogan;
Cierro los ojos,
puedo verme hallada en el suelo,
riendo falsos amores, amores que esconden veneno
¿Cómo parar el tiempo?
Abro los ojos...
No puedo,
demasiado tarde...
huele a muerte.
Aida Lenard, 1r BTXC
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